Reseñas de Espectáculos

Ray Barretto, Rubén Blades y Spanish Harlem Orchestra

1.  Toda una vida 

El Maestro Ray Barretto y Giovanni Hidalgo, en un intercambio de cueros. Foto de ©Antonio Esquelin

 

          Por Israel Sánchez-Coll, Ian Seda y Antonio Esquelin

 

 

La Historia*

 

          De una manera sintética, Ray Barretto nació el 29 de abril de 1929, en el condado de Brooklyn en Nueva York. Sus primeras grabaciones de  mediados de los años ’50 hasta los ’60, las realizó con reconocidos músicos del straight ahead jazz incluidos: Lou Donaldson, Red Garland, Art Blakey, Wes Montgomery, Don Goldie, Horace Parlan, Kenny Burrell, Stanley Turrentine, Jimmy Smith, Wes Montgomery, Davis Cannonball Adderley, Gene Ammons, Sonny Stitt, Eddie "Lockjaw" David, Freddie Hubbard, Cal Tjader, Dizzy Gillespie, Sabú Martínez, Shirley Scout, Herbie Mann, John Faddis, Ray Bryant, Dave Samuels, Pérez Prado, entre otros.  Asistió a las sesiones de "jam" con artistas tan notables como Max Roach, Charlie Parker y Art Blakey.

 

Ray Bryant en el piano, Joe Beck en la guitarra eléctrica, John Faddis en la trompeta, Joe Farell en el saxofón y Ray Barretto en las congas.  Nueva York, 1970. Foto de Martín Cohen.

 

          Se ha comentado que el primer trabajo de Barretto fue con el Eddie Bonnemere Latin Jazz Combo, sin embargo no hay que perder de vista, que él ha participado con los grandes maestros de jazz en un sinnúmero de grabaciones. Luego pasó a tocar por alrededor de cuatro años con el director de banda y pianista cubano José Curbelo. En 1957, Barretto reemplazó a Mongo Santamaría en la banda de Tito Puente, y su primer álbum grabado con dicha orquesta fue: Dance Manía. La unión con Tito Puente duro cerca de cuatro años, Barretto obtuvo su primer trabajo como director de banda en 1961 cuándo Orrin Keepnews de Riverside Records, le pidió que formara un grupo de charanga para una grabación. Keepnews estaba familiarizado con el trabajo de jazz de Barretto y la colaboración tuvo como resultado el álbum Pachanga con Barretto.  Fue con la Charanga que él grabó lo que se considera el primer disco con que se augura la era del boogaloo, “El Watusi” (con la Tico).  Después continuó con el latín “jam” “Latino” en 1962, donde Barretto es acompañado por José "Chombo" Silva en el saxofón tenor y "El Negro" Vivar en la trompeta. Su suerte cambio cuando firmó con el sello Fania Records en 1967.

 

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Louie Cruz en el piano, Andy González en el bajo, Orestes Vilato en los timbales, Ray Barretto en las congas y Johnny "Dandy" Rodríguez en la campana y claves. 

NYC, 1970. Foto de Martín Cohen.

 

          Cuando firmó con la empresa Fania de Jerry Masucci (durante un tiempo será director de la Fania All Stars), Barretto por fin logra penetrar en el mercado latino de los Estados Unidos con un notable álbum profundamente anclado en el rhythm blue: “Acid”.  Su disco más jazzistico es el titulado: The Other Road, grabado en 1973 para el sello, Fania.  En 1992 forma su grupo, New Word Spirtit, que lo ayuda a resaltar la calidad armónica de su toque de conguero.

 

*Fuentes:  AAJ StaffRay Barretto: Homage to Art Blakey, 5 de abril de, 2003

http://www.allaboutjazz.com/php/article.php?id=260

Luc Delannoy. Caliente.  Una Historia del Jazz Latino, 2001.  Fondo de Cultura Económica, México

 

 

El Concierto

 

          Los salseros de antaño y los nuevos, que se han integrado al movimiento surgido a comienzos de los años 70’s, fueron citados por la firma de espectáculos Leo Tizol al coliseo Rubén Rodríguez a celebrar el concierto “Toda una vida” en homenaje al Maestro Ray Barretto, conocido en el argot popular como “el mano dura”.  El evento logró movilizar cerca de 6,000 personas que coparon a capacidad el coliseo; el espectáculo inicio a las 10:00 PM a una hora de retrazo, sin embargo, las personas que se concentraron alrededor de las 8:00 de la noche, no mostraron desgano, ni aburrimiento por la espera, al contrario, el animo estaba por las nubes.

 

 

          El maestro de ceremonia fue “El Buho Loco”, un guapachoso locutor de la primera emisora salsera en Puerto Rico, Z-93, él arrancó el espectáculo, anunciando la proyección de una secuencia histórica, preparada por el coleccionista Roberto Padilla Viera.  Era un collage que recogía gran parte de la vida del maestro, apoyada en fotografías, carátulas de LP e imágenes de viejos conciertos de Ray, con varias orquestas, y parte de sus cantantes.  Fue una idea genial, inteligente y de mucho respeto, para una persona que ha entregado toda su vida a mantener en alto la música y la cultura latinoamericana, en un país multicultural y multirracial, el cual siempre ha tendido a desconocer los aportes de las minorías.  En efecto, es apenas en los últimos 20 años, que empieza a honrar el gran aporte de los primeros músicos latinos, que poblaron el Harlew Hispano (El Barrio) y el condado del Bronx,  plantando bandera, para dignificar la riqueza cultural del pueblo de Puerto Rico.

 

         Finalizado el atinado homenaje fílmico, entra en escena el maestro Ray Barretto, cargando en sus pies, su alta estatura, sus descomunales manos y una sonrisa nerviosa en su rostro cansado. Las 6,000 personas saludaron al maestro con un aplauso multitudinario y fuerte, que estremeció todo el auditorio. El maestro sobrecogido y emocionado logró balbucear: “Esta noche no sabía que iba a ser así…tan especial, para la música de toda mi vida”.  Se dirigió hacia el juego de congas, acompañado por el “Team” Boricua: Puerto Rican Masters, quien es dirigido por el Maestro Luis “Perico” Ortíz  e integrado por una serie de músicos profesionales, egresados de la Escuela Libre de Música, tales como Luis Aquino, Wichy Camacho, Humberto Ramírez, Mariano Morales, Miguel Rodríguez, Elliut Cintrón, entre otros.  El cantante que abrió la velada fue Ray de La Paz, (a quien se le recuerda por ser unas de las piezas fundamentales, en el desarrollo de la mal llamada “Salsa Romántica”) con la canción “Fuerza Gigante”, de inmediato se percibió que el sonido del espectáculo no estaba a la altura del evento. 

 

          Lo que llegaba a los diferentes puntos del coliseo, era un sonido estridente y a veces, una especie de eco lánguido.  En efecto, se observó que sólo habían dos gigantescas bocinas que estaban colocadas de frente, hacia los asistentes que habían comprada la boletería de la parte central.  Este público, recibió el impacto inicial del sonido, lo que posibilitó que escucharan una estridencia, y a veces un sonido descrito como “chillón”.   En cuanto a nosotros, que estábamos sentados en los extremos laterales o general, al carecer estos sitios de bocinas, lo que llegaba hacia ambos lados (derecha e izquierda), era un eco distorsionado,  lo poco que se percibía, nos hacia entender, que la orquesta estaba trabajando a “todo pulmón” o con mucha “gasolina”.  El sonido jamás pudo estabilizarse, Ray de La Paz continuó con la segunda pieza, el guaguanco “Amor Artificial” de autoría de Tite Curet Alonso, al final sus fanáticos lo aplaudieron.

 

          La cosa comenzó a ponerse caliente cuando entró el cantante Tito Allen a la tarima.  El niche arrancó con el tema “La Familia,” la respuesta de los asistentes fue más emotiva, le correspondieron con una ovación cerrada; la razón es que Tito maneja más recursos vocales que De La Paz, le pone sabrosura y dinámica a su actuación, le imprime más swing a la melodía, gesticula sabor, vocaliza como los guapos de la calle y se desliza por la tarima con un estilo sabrosón.  Su segunda interpretación fue, “Llanto de Cocodrilo” y por supuesto, la energía aumentó, tanto que en algunos lugares del coliseo, se comenzaron a observar parejas danzando y uno que otro asistente tocando claves o maracas. La tercera pieza fue “El Hijo de Obatalá”,  imagínense usted amigo lector, un clásico como este, siendo acompañado de la potencia de Giovanni Hidalgo.  La euforia del público estaba ya a un nivel que solo alcanzan los buenos eventos.  Para cerrar con broche de oro, el Niche escogió la ya famosa canción “Indestructible”, este tema es su demarcación de terreno, es su elemento distintivo.  Cuando Adalberto Santiago, armó tolda aparte, Barretto trajo a Tito para demostrar que su Orquesta estaba configurada por un blindaje de acero y el simple resquebrajamiento que presentaba su escudo, era un suceso pasajero.

 

“El Niche”, “Despachando Rumba”: Tito Allen. Foto de ©Antonio Esquilin

 

      Adalberto Santiago hizo su aparición en tarima como tercer cantante, la sonrisa del Maestro Ray Barretto se iluminó, la cordialidad que existe entre ambos se denota por el trato que se brindan; en el mes de mayo, les habían homenajeado en sus 30 años de junte artístico, durante la cuarta noche del New York’s Siempre Salsa Festival, en el club LQ. La vida artística de estos gigantes transcurre en  la ciudad de NY (donde viven).  Adalberto alzó su mano derecha y arrancó con “Vive y Vacila” de Tito Puente, su voz potente retumbó y “hasta las paredes cantaron”, los toques de Barretto rejuvenecieron, con un poco de esfuerzo superando su cansancio a sus ya 75 años.  Un “típico agitador de masas”, se le podría adjudicar a Adalberto por la característica en sus falseos, los cambios de entonaciones altas y luego a sonidos graves, que le permiten jugar con el auditorio.  Pese a que nosotros nos encontrábamos en la parte general izquierda del coliseo, detrás del equipo de trompetas - donde el sonido llegaba a veces de manera rudimentaria - logramos apreciar el buen desempeño de Perico Ortiz y  de su equipo de trompetas, máxime si el mismo Humberto Ramírez apoyó en los  solos.  La segunda canción de Adalberto fue “Bruca Maniguá”, una composición de Arsenio Rodríguez para 1938, la voz de Adalberto en su dicción clara y precisa interpretó el tema en el viejo estilo de Miguelito “Babalu” Valdés, un lamento Afro, a nuestro modo de ver, fue una de las mejores interpretaciones que se dieron esa noche, cuando muchos le acompañamos en su fraseo ““yo soy Carabalí, negro de nación…sin la libertad no puedo vivir.”…La tercera canción fue el bolero “Alma con Alma” donde arrulló a la audiencia. Finalizó con la pieza movida “Mírame de frente”.

 

El homenajeado, Ray Barretto y el “”Futuro Ministro de Turismo de Panamá” Rubén Blades. Foto de ©Antonio Esquilin.

 

        El cuarto cantante fue Tito Gómez, arrancó un merecido aplauso, su primera interpretación fue “Testigo fui”, luego continuo con el son montuno “Vine pa’ echar Candela”, el cual se torno en algunos de sus espacios un poco monótona.  Enseguida se anunció el turno del cantante panameño Rubén Blades, este ingresó vestido de negro con un sobrero bastante peculiar y sus zapatos de guapo a dos tonos (blanco y negro).  El aplauso fue estruendoso, la simpatía que guarda el pueblo puertorriqueño por este cantante es muy singular.  El cantante transmitió su emoción por el recibimiento, hablo de su vieja amistad con Barretto, donde expresó que fue precisamente Ray Barretto quien lo impulso y apoyó para una de sus primeras grabaciones exitosas y le brindo el apoyo para entrar a la Fania All Stars.

 

  

Tito Gómez y Rubén Blades interpretan el legendario tema de Formell,  Guararé.  A la der. Los cantantes Adalberto Santiago, Rubén Blades, Gilberto Santarrosa (invitado) y Tito Allen, acompañan al Maestro Barretto, al final del espectáculo cantando “que Viva La Música”. Puede observarse como telón de fondo el homenaje fílmico del Sr. Roberto Padilla a Barretto. Fotos de ©Antonio Esqulin.

 

          Rubén inició su turno a dúo con Tito interpretando el tema más esperado “Guararé”, el solo escucharse “Pastorita tiene guararé conmigo, yo no se porque será…”, la audiencia se volcó en una expansión de jubilo y energía, esta canción gozó de ser una de las más aplaudidas, dado su impacto en la historia y vida de Ray Barretto y del mismo Rubén. Las canciones que siguieron fueron “Banbaquerequ”, “Vale más un Guaguancó” y un rito a las Loas “Canto Abacua” donde se le oyó decir a Rubén, que el famoso interprete del tambor bata, Julito Collazo –recientemente fallecido –, lo regañó por interpretar un tema en el cual,  él no estaba lo suficientemente preparado para cantar a las potencias, (Julito Collazo junto a Francisco Aguabella fueron los primeros en introducir los tambores bata a los EUA, para los años 50’s.)

 

          El final del espectáculo fue como se cierran los mejores conciertos, un tema de gran trascendencia: “Que Viva La Música”, todos los cantantes: Tito Allen, Tito Gómez, Rubén Blades y Gilberto Santarrosa como invitado, se unieron en una sola voz con el público para dar la magna despedida (quien se ausentó fue Ray de La Paz, dado a compromisos artísticos.)  y así la noche se disipó.

 

          Una nota destacada lo fue, el papá de Rubén Blades quien “retó” a Roberto Roena a bailar en el estrado. El padre de Rubén bailó al estilo de los años 50’s como se bailaba el Mambo de antaño.

 

Conclusión: Pese a ser un gran homenaje al maestro Ray Barretto, el sonido debilitó la buena intenciones de los artistas participantes, lo que limitó su buen desempeño técnico y su profesionalismo para el espectáculo.

 

¿Un retiro honroso para Barretto?

 

          Muy variadas fueron las expresiones que titularon los periódicos locales, con respecto al desempeño de Ray Barretto en su homenaje, una que llamó poderosamente la atención en el país, fue la del periódico “El Nuevo Día”, escrita por Jaime Torres Torres.  El reconocido periodista expresó: “Barretto ya ni siquiera es la sombra de antaño y, por su salud, podría considerar acogerse al retiro como lo hizo Mongo Santamaría.  En solo tres años, la perdida de facultades y recursos ha sido dramática”.

 

De izq. A der. John Santos, Al Mckibbon, Armando Peraza y Oreste Vilató. En el San Francisco Jazz Festival tributo a Armando Peraza. Foto de ©Stuart Brinin. En el recuadro Mongo y Peraza. Foto de ©Mongo Santamaría Collection.

 

 

    Nosotros interpretamos la presentación de Barretto de una manera diametralmente opuesta (y las reacciones del público y los medios apuntan a esta dirección) a la reflejada por el señor Torres Torres. Ante las introducciones de conga de cerca de 7 minutos de Barreto para varios de sus números, y en las cuales recibió numerosas ovaciones, la impresión de nosotros fue una de asombro al ver a una persona con su edad recorriendo los cueros con sus poderosos golpes, que si bien no son tan rápidos como antaño, aun llevaban al público en un viaje a través del África y la herencia que de ella nos nutrimos.  

 

        Las apreciaciones del señor Torres expresan a su manera, “el fatídico ocaso” del Maestro Barretto, el peso de su argumento lo sitúa en su condición de salud, no obstante y es nuestro parecer, si es por problemas de salud o edad, existen congueros activos que sobrepasan la edad de Barretto y las condiciones de salud (la de ellos), son de cuidado, no empero, se encuentran participando en el quehacer musical.  Además, son  ellos quienes poseen la fama de haber inauguraron la entrada del tambor cubano a las bandas en la ciudad de Nueva York, para los años 40 y 50, caso concreto Candido Camero, Armando Peraza (quien acompañó a Mongo Santamaría al Palladium a visitar a Machito una vez se trasladan de México a los EUA, él le comentó al profesor Raúl Fernández:Cuando llegamos a los EUA, los negros estadounidenses no tocaban ni bongo ni conga, porque no se sentían unidos a los instrumentos y fue entonces cuando comenzó el movimiento.  La América negra tenía por única música tradicional el blues, y los músicos no querían saber nada de la conga, a la que consideraban un instrumento primitivo.  La infiltración comenzó con músicos como yo, Chano Pozo, Mongo, Patato, Aguabella, Cándido Camero y muchos más”), Francisco Aguabella, Patato Valdés, “Mr. Bongo” Joe Costanzo y el recientemente fallecido Julito Collazo (quien junto con Aguabella introducen el tambor bata, a los toques orquestales en los EUA y fue padrino santo de Cachete Maldonado).  Casi todos ellos se encuentran aquejados de quebrantos de salud, sin embargo, están activos – además de felices – en el plano musical y grabando sus nuevas producciones.

 

     

Aquí se aprecia a Francisco Aguabella durante la grabación en vivo del CD Jazz On The Latin Side All Stars,  en los estudios B.B. King, Universal City, California, el viernes 7 de enero de 2000. Ya salió al mercado la nueva grabación de está All Stars. Fotos de ©Roland Silva.

 

 

Patato Valdés y Kako.  Foto de ©Martín Cohen.

 

 

          Recientemente el maestro Cándido Camero acaba de grabar junto a Graciela Pérez el CD “Cándido & Graciela ¡Inolvidable!, Una pieza para la historia y Francisco Aguabella terminó su grabación con The Latin Side All Stars, en California, el CD ya se encuentra a la venta, el octogenario pianista Bebo Valdés, padre de “Chucho” Valdés proyecta grabar su nuevo CD.  Sabemos que la edad avanzada, en todos los seres humanos, es un factor fundamental en la perdida de los recursos y las  habilidades para su trabajo, en este caso, los toques; pero ello, no es el juicio legitimo para argumentar o mandar al ostracismo, a una persona que aún posee y se aferra a una habilidad artística (la cual le ha generado fama, calidad y capacidad económica), tan solo por salir frustrado de una función, en la cual probablemente, no haya sido la mejor noche de Barretto.

 

          Por otro lado, la vida artística de Ray Barretto transcurre en la ciudad de Nueva York donde es muy solicitado, – combina su banda de Jazz Latino y su orquesta de salsa –, y no en Puerto Rico, su recuperación es cuestión de tiempo. En efecto, la labor musical de Barretto no ha terminado por este toque (Torres la señaló como mediocre), en su homenaje en la Isla del Encanto, solo falta esperar; de hecho,  muchos que le hemos augurados que  están acabados, terminan por sorprendernos.

 

 

  

En la foto de la izq. Bobby Sanabria, Sonny Bravo, Chico Álvarez, Ray Barretto, Stephan Nigohosian y Candido Camero quien esta sentado.  En la foto de la der. Candido Camero, en las congas. En el Blue Note de Nueva York, para el homenaje a Candido y Graciela celebrado el día 26 de abril de 2004.  Candido, festejaba sus 83 años. (La información fue tomado de la Revista Latin Beat de june/july, donde le adjudican a Candido 93 años.)

 

 

Boleto de entrada para una función de Barretto.

 

 

2. Rubén Blades y La Spanish Harlem Orchestra

           

            El domingo, 4 de julio de 2004, fue la fecha en que Rubén Blades se “despidió” de los escenarios de Puerto Rico; lo hizo en grande, ante aproximadamente 35,000 a 40,000 personas todos reunidos en el balneario del municipio de Manatí y con el respaldo de la Orquesta del momento: La Spanish Harlem Orquestra. 

 

          Blades arrancó su presentación con la pieza dedicada al mamito  noctámbulo de  “Juan Pachanga”, luego continuó con un puñado de canciones bastante conocidas y gozadas por la comunidad salsera del extenso territorio que es la América Latina, a saber, Pablo Pueblo, Buscando Guayaba, Plástico, Como lo Canto Yo (composición de Tite Curet para la voz de Justo Betancourt, los arreglos musicales de Papo Lucca, en el álbum de la Fania “Lo Sabemos”, para el año de 1975), Bailadores (de Cheo Feliciano con Joe Cuba, en el LP “Bailadores” de 1965, con el sello Tico), Mañana es Domingo (composición del maestro Pedro Flores, tema popular en la Orquesta de Cortijo e Ismael Rivera), Plantación Adentro (composición del gran Tite Curet), Pedro Navaja, Patria entre otras.

 

Oscar Hernández, Máximo Torres, Bobby Allende, Marco Bermúdez, Ray De La Paz y Willie Torres.  La Spanish Harlem en el Copacabana de Nueva York. Foto de @John Robertson.

 

          Blades se dirigió a la audiencia disculpándose de que su Orquesta Editus, no pudo acompañarlo en su despedida ante el público local  “Estábamos supuestos a venir con Editus, pero hubo problemas con los permisos de entradas.  Al parecer los músicos costarricenses son muy peligrosos, para el Servicio de Inmigración (INS).  Si se carece de la tarjeta “verde” es muy difícil entrar a los EUA”.  Todo parece indicar que fueron los señores Javier Gómez y Francisco Garced de Blue Entertainment quienes gestionaron la presencia de La Spanish Harlem Orchestra.

 

Rubén Blades y Antonio Esquilin fotógrafo de Herencia Latina. Foto de ©Antonio Esquilin.

 

         La brillante idea del nombre de la Spanish Harlem Orchestra, fue de su productor Aaron Luis Levinson.  El nombre de la banda de debe principalmente, al concepto y en referencia  histórica a la música que ellos tocan, ejemplo la Banda de Machito, La Orquesta de Tito Puente, La Orquesta de Bobby Rodríguez y la Compañía, Néstor Sánchez, el “Albino Divino“, al Sexteto de Joe Cuba y al Gigante del Teclado Charlie Palmieri, quienes crecieron alrededor de la 110 Street en el East Side del Harlem Hispano (El Barrio).

 

Aprovechando un momento de descanso de Rubén Blades, el señor Antonio Esquilin – quien cubrió el espectáculo para Herencia Latina –, logró hacerle dos preguntas.

Antonio Esquilin (A.E). – ¿Dónde queda la faceta como actor?

 

Rubén Blades (RB). – Muerta, no hay. Después que me vaya para Panamá, se me      va a ser imposible.

 

A.E. – ¿Qué quiso el director de “Imagine Argentina” al escoger ese tema?

 

R.B. – Básicamente no olvidar el drama de la dictadura (de Videla) en términos generales y los desaparecidos en particular.  Que la gente joven no olvide el pasado y los eventos que acontecen en nuestra historia, como continente.

 

 

     

Oscar Hernández director de Spanish Harlem Orchestra y Rubén Blades. ©Foto de Antonio Esquilin.

 

Este material se publicó en Oasis Salsero.

 

Escrito por : Israel Sánchez-Coll, Ian Seda y Antonio Esquelin para Herencia Latina

San Juan - Puerto Rico

Julio de 2004